En una audiencia cargada de dolor de la familia, Manuel Kvedaras reconstruyó los últimos días de su hermana, los maltratos previos y el escalofriante momento en que, a través de una cuenta de la nube, localizó el cuerpo sin vida de Mercedes en el fondo de la casa de su suegro.
Sentado frente al micrófono, con la voz por momentos quebrada pero firme en su pedido de justicia, el joven inició su declaración jurando decir la verdad. Lo que siguió fue un crudo repaso de la violencia psicológica, la manipulación familiar y el desenlace fatal que terminó con la vida de su hermana, Mercedes.
"Estaban los vidrios empañados": una testigo reconstruyó el estremecedor hallazgo de los cuerpos en un country de SaltaEl día del horror: una búsqueda digital
El día del crimen, Manuel se encontraba de viaje por trabajo. Una llamada de su hermano Francisco después de las 10 de la mañana encendió las alarmas: su madre había recibido un mensaje de audio de José Figueroa “pidiéndole perdón y diciéndole que no aguantaba más y que se ocupe de los chicos”.
Ante la desaparición de Mercedes y el vehículo, y mientras la familia recorría gimnasios y senderos del Cerro Elefante, Manuel recordó un dato clave de 2019: su hermana le había compartido alguna vez sus claves de la nube para buscar un teléfono perdido. Al ingresar, la tecnología le dio la respuesta que nadie quería encontrar: “el teléfono de ella me figuraba que estaba en el fondo de la casa del padre de él”.
Minutos después, el grito desgarrador de su madre por teléfono confirmó la tragedia: “la mató”.
"Marcas en la cara": El impacto en la sala velatoria
Uno de los momentos más sensibles de la declaración fue cuando Manuel describió el estado del cuerpo de su hermana. Él y su hermano Francisco fueron los primeros en llegar al velorio. Al entrar, Mercedes estaba a cara descubierta. “Ahí me di cuenta de lo violento que había sido su muerte... verla con marcas en la cara”, confesó con dolor.
Todo sobre el crimen en el country: cronología del horror y los detalles del caso que conmociona a SaltaAnte una pregunta de la querella, precisó que incluso a varios metros de distancia pudo observar un “moretón muy grande en la zona de la frente”. El impacto fue tal que Manuel no pudo seguir mirando: “Cerré los ojos, me di vuelta, lo agarré a mi hermano y le dije que por favor hagamos cerrar el cajón porque no quería que nadie la vea así”
Los días previos
La declaración de Manuel echó luz sobre una relación que, bajo una apariencia de normalidad social, escondía una profunda crisis. El 25 de julio de 2023, Mercedes le confesó su decisión de separarse. Según el testigo, ella estaba “decidida”, pero José se mostraba “enojado con ella y negado a la situación”, lo que generaba maltratos constantes delante de los niños.
Uno de los momentos más tensos de la declaración fue el relato del sábado 29 de julio, días antes del femicidio. Mercedes llamó a Manuel llorando desde su auto, diciendo que no quería volver a casa tras una fuerte discusión donde José “la había tratado mal”.
Cuando Manuel intentó tranquilizarla y le pidió que volviera a su casa para hablar, la respuesta de Mercedes fue una advertencia que hoy resuena con un eco trágico: “No, Manu, vos no lo conocés a Jota...”. Ante los miedos de su hermana, Manuel confesó haberle dicho —sin sospechar el desenlace— que no tuviera miedo, que él era el padre de sus hijos y que no podría hacerle nada.
A pesar de que Manuel mantenía una relación de amistad y confianza con Figueroa, a quien consideraba un "confidente", en el juicio, subrayó la vulnerabilidad de Mercedes, quien “no tenía independencia económica” y se sentía atrapada por la necesidad de terminar sus estudios y conseguir trabajo para ser “un poco más libre”.
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Hacia el final de su testimonio, al ser consultado sobre qué esperaba de este proceso, Manuel Kvedaras no dudó. Pidió una “cadena perpetua”, argumentando que “cuando una persona mata con relación al vínculo que tenía a su pareja, no hay otra condena posible”.
“Lo único que espero de este juicio es que se sepa la verdad y que él reciba una condena justa... para que mi hermana descanse por fin en paz”, concluyó, cerrando una de las declaraciones más determinantes de la causa.
El resguardo de los niños
Hacia el final de la jornada, y antes de pasar a un cuarto intermedio hasta este martes 7, el foco del debate se desplazó hacia la protección de las víctimas indirectas del crimen. La asesora de Menores e Incapaces, Marta Bustos, en representación de los hijos de la pareja, solicitó una medida cautelar con carácter de urgencia para restringir la exposición pública de los menores. El pedido busca evitar que las menciones, detalles íntimos o comentarios que surjan durante las declaraciones testimoniales trasciendan a la esfera mediática, garantizando así la integridad psicológica de los niños.
El Tribunal hizo lugar a la solicitud de manera inmediata y sin oposición de ninguna de las partes. Al fundamentar la decisión, la presidenta del Tribunal fue categórica sobre la colisión de derechos en juego: "Entendemos la libertad de prensa contemplada en nuestra Constitución Nacional, pero ningún derecho es absoluto", sostuvo la magistrada, subrayando que la prioridad del cuerpo judicial es "preservar la integridad de estas víctimas indirectas del hecho principal".
Bajo este lineamiento, tanto la fiscalía como la querella y la propia defensa de José Figueroa adhirieron a la restricción, estableciendo un cerco de confidencialidad sobre cualquier dato que pueda vulnerar la privacidad de los hijos de la víctima.